jueves, 14 de enero de 2021
Eterna y el hombre delgado
sábado, 26 de diciembre de 2020
Inesperada. IV
Dame chance de poner esto, Tic.
Si vas a poner esa cara lo quito.Más se enfurruña la indina para molestarme y subo el volumen en compensación.
N sonríe, sale regañado y peor le va a mi amita porque el enano salta a su alrededor como mico burlón.
-Quiero a Waits -dice, caprichosa.
Trato de ser razonable mientras los nueve años buscan aires menos contaminados.
-Nunca aburre, claro, pero aquí...
-Hold On o nada.
-¿Por qué la provocación a este pobre viejo que hace un minuto te quería?
-¿Tan poco aguanta tu amor?
-Tengo el corazón desecho, recuerda.
-Farsante.
F:jJf-
jueves, 24 de diciembre de 2020
La extraña guerra
Viejo, acostumbro comprar cigarros de madrugada, caminando unas cuadras. A veces el paseo se extiende hasta La Parada, por calles alegres. Voy sin miedo y cuando hay suerte topó con un personaje en desgracia que me vuelve su cómplice. Continuo así mis viajes nocturnos desde la adolescencia, entre altercados mayormente chuscos, si acaso.
No conozco a nadie más que lo haga. La Mal nombrada, por ejemplo, apenas llegan las sombras mira el reloj calculando cuánto le queda para volver a casa sin riesgo de violación y muerte. La Inesperada en su pueblo costeño jamás osa bajar los peldaños hasta una playa donde en diez años desaparecieron diecinueve personas, y Marquitos, muchos kilómetros al sur frente a ese mismo mar, ni loco asoma siquiera a la ventana, pues una bala perdida o certera por diversión lo dejaría ahí mismo o invalido para siempre.
domingo, 14 de junio de 2020
¿La última función termina con el último viaje?
-Era una amistad, Tic.
-Lo digo bromeando. ¿Y las crías?
-Seguirán bien.
-¿Puedo preguntar por el trabajo?
-¿Te refieres a dónde me becan o a lo que hago para sentirme menos mal comparado con Teresa?
-No sé, jeje. ¿Y los amores que no son yo?
-Debo preocuparme por Eterna. Le cuesta trabajo volver tras esa increíble sensación.
-¿Cómo fue?
-Sentía gran atracción por Ella, jugábamos o algo así en un patio grande, tal vez arbolado, con cancha de voleibol, creo... Mi escuela tenía, ¿te conté?
-Quizá pero era tan espaciosa...
-Podía tratarse de otra que conocí mucho después y me alela todavía: un internado universitario para quienes trabajarán en el campo.
-Ese sí lo recuerdo. Bueno, tu mención. ¿Y?
-Caímos al suelo, quedó de espaldas, complacida por ello. Al incorporarme a medias nuestros rostros se acercaron. "Béseme", dijo con los ojos. Acerqué la boca, sólo. "Siga", pidió en el mismo "tono". Su asombrosa pequeña lengua lo hizo: de punta, tocando la mía, atrayéndola hacia el interior, se entregó a sí con una suavidad y quietud que no pensé existiera. Temblaba de alguna cierta manera y adelgazó, noté por las piernas al aire.
"Quería meterme entre ellas con esa misma dulzura, por estar allí y no otra cosa. Lo siguiente vino cuando desperté, calculo. ´Igual de despacito´, pidió. Apenas nos rozamos... Aunque ya no importaba."
-¿Esperas que regrese?
-Sí y será muy difícil, me parece. Hoy platicaré con Eterna. En vigilia.
-¿Cuánto llevan?
-Veintinco años, recordé al decir nuestra edad a un amigo suyo, pensando: Lo olvidamos; ¿habrá festejo?, ¿pasó la fecha? En fin.
-¿Y los Grupos, como les llamas?
-Hice un apunte: Los Grupos.
-Vi tus videos.
-Son para sobrevivir.
-¿Ahora debes explicarme hasta eso?
-Como siempre te vas...
-Déjate de canciones, tramposo.
-Mira quién hablo, jeje.
sábado, 21 de marzo de 2020
Inesperada, sesión 4292, o Sueños 797
Por fin dejé la droga virtual común y corriente, Tic, y quedo con esta, placebo a veces, como hoy, pues me dirijo solo a ti, copiando nuestras charlas.
Lo siento, el Mr. no te hace tilín. A su lado conociste al Cuac, así que aguanta, jeje.
Cierto, regresé. ¿Algún problema?
-¿Yo?, ¿después de leer tus declaraciones amorosas a la tal T y los sueños.
(-¡Bingo! Tiene celos.
(-Estás para atar. Si aviento un alpiste y vuelas.
(-Presumida.
(-Inmodesta, más bien.)
-Imposible que no disfrutes esas sesiones.
-La verdad, suenan muy bien. ¿Qué haces?
-Tengo cosas atrasadas.
-Venir, por ejemplo.
-¿En cuarentena?
-No exageres.
-¿Aprovecho?
-Sí. N se aburre.
-Prepárame la maleta.
-Tienes mudas aquí.
-Mudas. Hace mucho que no escuchaba eso.
-Soy viejita.
Otra vez un sueño placentero, descubierto por reclamos de mi vejiga.
No volvía la mujer que terminó sintetizando a sus muchas predecesoras en los últimos años. Era hermosa al estilo inalcazable para seres comunes y corrientes como yo. Llamésmola Z, estaba de paso, acompañando a un amigo mutuo, y simplemente me consentía. Resultaba admirable su sencillez en la alberca donde terminamos situándonos. Se expresaba por el semblante y yo lo agredecía de esa sencilla manera habitual en tal estado y a veces cuando vivo y ya.
Allí tendría que acabar la historia y hubo continuación al aparecer alguien cuyo interés por mí estaba hecho de enredos. ¿Precipitó a Z? No y quedó incluida en el ambiente cálido.
Desperté rumbo al lugar que aquélla escogió para nuestros besos.
-0-
21 de mayo, 10:48 pm.
Él yo nos mensajemos hoy, dándole con tubo al mesías evangélico que nos gobierna. Su narcicismo lo vuelve autista. Bueno, no llegará lejos, según mis ya viejos augurios, y no será la derecha nacional quien haga el trabajo.
-Cuac, no hablamos de esas cosas.
-Sí, amita cuyo derecho a publicar aquí será retirado.
-No me digas.
-¿Estás retándome?
-Ajá.
-Tienes suerte de que ande de buen humor.
lunes, 9 de marzo de 2020
Pocahontas y la revolución mundial
Es una desgracia que no pueda pasar aquí los interminables mensajes de voz intercambiados con la también llamada Matadora o simplemente Clau. Solo así puede entenderse cuánto genio hay en ella -como el de la lámpara maravillosa, jeje y no jeje- y capacidad buleadora y atrevimiento y vida queriendo comérselo todo con su gurisito -sinónimo uruguayo rural para niño, ¿verdad, Zita?
Seremos juntos por lo que me reste y luego se chingará, porque perder a un cacho de hombre como yo, le ronca, jeje.
Así queda incluida en nuestra revolución mundial y para ello procedo a presentársela con toda formalidad a Maoro -ya no Mauro, pues chinea el chamaco-, las guías ideológicas y demás involucrados en esta ingente tarea -no voltee a otro lado, Óscar, que está metido hasta el cuello.
Según queda dicho, quiero compartir su rancho y así será en tanto forma parte del proceso. Necesita más, no porque le sepa a poco lo inagotable allí, sino para andar la legua, el enanito suyo delante, proyecto de futuro universal acunado entre muchos tixs, abuelxs, hermanos, etcétera.
No se fijen en la perfecta silueta. Lo importante está bajo esa caperuza.
-0-
¿Sabe?, siempre tuve nostalgia de mi pasado familiar, entre mineros, mujeres que trabajaban en el mercado y así, y quería ser como los niños barrio: hábiles, rudos, ingeniosos.
Toco mucho la cuestión en estos cuadernos, búsquele ahí. Por eso soy atlantista desde los cinco años, como cuento también.
Algo no meciono: apenas encontré a la clase obrera en sus luchas, sufría por parecer poca cosa como posible romance para Ellas y las hijas y hermanas de Ellos, que buscaban hombres hechos y derechos.
Me hacían caso sobre todo las niñas bien con cierta agudeza, pues tampoco daba para un taco reglamentariamente burgués, jeje.
Muy mayor tuve suerte, encontré a Esther y no hubo manera porque era madre soltera y los tres críos querían a su desafanado padre.
Mi vejez trajo al fin a las mujeres de origen popular. Si me les quejo, salvo siempre eso, que fue el gancho para nuestras erráticas historias.
Usted no es muy proletaria, déjeme decirle, aunque ahora presuma, jeje, y el color quemado anda por donde quiera. Se salva de que no ponga aquí sus fotos fancy, jeje.
En todo caso, Pocahontas, llevaba mirándola dos años por otras razones -bueno, el moreno fuerte, reconozco, valió un buen, jeje.
Como al ratito va a seguir buleándome, aprovecho que se metió en la cama y pidió arrullo, para cantar con el Bola, jeje.
Por norma les pido discernir cómo ejerzo mi oficio de cronista. A veces hay que magnificar un aspecto para realzar el conjunto.
Pocahontas y yo no conocemos nuestras respectivas vidas, que transcurren en mundos muy distintos entre sí. A cambio cada quien agradeció tocar al otro vitalmente. Bastaron siete días.
Hice la tarea y tendrá despejadas nuevas puertas. En compensación recibo sus tierras, donde iniciará un proyecto que parece genial.
Confío que la Tic no esté furiosa por esas declaraciones amorosas, jeje.
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Nieta Clau, le llamo, y ella Awue Belar.
sábado, 29 de febrero de 2020
Mi vida por una foto, o Stalingrado
Tras dos días la nota se autocensura y si en principio triunfa el título emboscado, al terminar parece... ¿qué?
Eso resume apuntes que comparan la batalla por la vida cotidiana con una obra única, cuyo escenario mayor es el asalto nazi a Stalingrado.-0-
Cumplieron su labor Cuadernos y ahora puedo abandonarlos sin pena.
Anoche, aguardando en un hotel, no existí más y como si fuera invocada ella apareció en mensajes.
"Si no es casualidad CENSURADO."
Yo esperaba por una foto que tomarían horas después. Cuando estuvo en mis
manos no soporté más. Subí al estúpido auto a cuyo volante iba quien salía sobrando y la carretera era otra monumental tontería contra una gigantesca barda que la rapiña levantó.
-Un Metro, por amor de dios -rogaba, y lo tuve.
En el vagón fui el hombre más hermoso que jamás existiera, mientras la joven hurgaba no CENSURADO sino donde debía.
Le pasé el clip pidiéndole que durmiera. No volveremos a encontrarnos.
Batallas. Nadie puede llamarse a engaño.
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Puse el video con subtitulos por si la sencilla canción era malinterpretada. ¿Amores románticos? Sí, van en la canasta básica de esa diaria batalla cuyo fondo descubren las imágenes.
Autocensurarme es el cierre ideal para trece años transcurriendo por una pantalla.
Aun así, joven mujer, pongámonos palomita los dos. Cada uno ganó su batalla y fue en colaboración.
Cuando se le encara, el mundo puede ser algo muy cálido.

